
Celia Fernández | 10 Enero 2026
Hay plantas que curan, plantas que alimentan… y luego está el neem, un árbol rodeado de historias que rozan lo mítico. En la India se le conoce como “la farmacia del pueblo”, y no es raro encontrar relatos antiguos que aseguran que dormir bajo su sombra purifica el espíritu o que sus hojas eran capaces de ahuyentar enfermedades “invisibles”. En algunas aldeas se creía incluso que los dioses descansaban en sus ramas, y por eso se plantaba cerca de los templos como símbolo de protección.
Más allá de las leyendas, el neem ha acompañado a la humanidad durante miles de años como un aliado medicinal, agrícola y cosmético. Hoy, su fama se ha extendido por todo el mundo, pero sigue conservando ese aura de planta sagrada que lo hace tan especial.
Su nombre científico es Azadirachta indica. Pertenece a la familia Meliaceae. Los nombres más comunes: neem, nim, margosa, lila india, árbol del nim, Indian lilac. Origen: regiones tropicales del subcontinente indio y Birmania. Tipo de planta: árbol perenne de crecimiento rápido, que puede alcanzar entre 15 y 20 metros. Distribución actual: se cultiva ampliamente en Asia, África, América Central, Sudamérica y zonas cálidas del Mediterráneo.
Toxicidad: aunque es una planta muy utilizada, ciertas partes —especialmente el aceite de semilla— pueden resultar tóxicas si se ingieren en exceso o se administran de forma inadecuada, sobre todo en niños y animales.
Presenta un aceite muy concentrado en limonoides activos como azadiractina, nimbina y nimbidina,
Azadiractina: uno de los insecticidas naturales más potentes conocidos.
Nimbina y nimbidina: con actividad antimicrobiana y antiinflamatoria.
Quercetina: flavonoide antioxidante.
Gedunina: con potencial antiparasitario.
Ácidos grasos esenciales: presentes sobre todo en el aceite (oleico, linoleico, palmítico).
Antibacteriano, antifúngico y antiparasitario .
Antiinflamatorio y antioxidante.
Inmunomodulador
Repelente natural de insectos
Regenerador cutáneo
Purificante y depurativo
Se utilizan las hojas, la corteza, las semillas, el aceite y, en menor medida, las flores. Los formatos más comunes: Aceite de neem (prensado de semillas), tintura o extracto hidroalcohólico, extracto seco en cápsulas, polvo de hojas, infusión de hojas o jabones, cremas y ungüentos.
Importante: el uso interno debe hacerse con moderación y preferiblemente bajo supervisión profesional, ya que puede resultar tóxico en dosis elevadas.
Circunstancias en las que se utiliza internamente:
Apoyo al sistema inmunitario: extractos de hojas o cápsulas.
Problemas digestivos leves: infusiones de hojas para ayudar en casos de parásitos intestinales o digestiones pesadas.
Control de azúcar en sangre: tradicionalmente se ha usado en Ayurveda para equilibrar niveles de glucosa.
Purificación del organismo: en programas ayurvédicos se emplea como depurativo.
Aquí es donde el neem brilla con más seguridad y eficacia.
-Circunstancias en las que se utiliza externamente:
Problemas de piel: acné, eccemas, psoriasis, dermatitis.
Hongos: pie de atleta, hongos en uñas, candidiasis externa.
Piojos: aceite diluido o champús con neem.
Picaduras de insectos: calma la inflamación y reduce el picor.
Cuidado capilar: fortalece el cuero cabelludo y reduce la caspa.
Repelente natural: el aceite es muy eficaz contra mosquitos y otros insectos.
Mascarillas capilares con polvo de hojas.
Enjuagues suaves con infusión de hojas.
Cremas, jabones o ungüentos.
-Cómo se usa:
Aceite de neem diluido en aceite portador (nunca puro sobre la piel). 1-2% en aceites como jojoba, almendras, coco fraccionado,…
Melia azedarach (cinamomo o paraíso): pertenece a la misma familia y se parece físicamente, pero es tóxica, especialmente sus frutos. No debe usarse como sustituto.
Azadirachta excelsa: especie cercana, con propiedades similares pero menos estudiada.
-No debe usarse:
Aceite de neem por vía interna: puede ser tóxico, especialmente para niños.
En embarazadas o lactancia: riesgo de efectos adversos; se desaconseja totalmente.
En niños pequeños: especialmente el aceite, por riesgo de toxicidad neurológica.
En personas con enfermedades autoinmunes: puede estimular el sistema inmunitario.
En tratamientos para la fertilidad: el neem puede tener efectos anticonceptivos temporales.
En combinación con medicamentos para la glucosa: puede potenciar su efecto.
-Sobredosis
Puede causar náuseas, vómitos, somnolencia, convulsiones, daño hepático o alteraciones neurológicas. Ante cualquier síntoma, se debe buscar atención médica.
-Evitar externamente:
Si tenemos piel sensible.
Embarazo o lactancia.
Heridas abiertas.